Igualmente pueden aislarse paradigmas actuando en sentido inverso: partiendo no de la base o raiz, sino del contexto. En este caso, el número de miembros de un paradigma es indefinido.
En la gramática tradicional se utiliza este término para designar al conjunto de formas flexivas que toman las palabras que presentan flexión, es decir, variaciones en su forma: la conjugación en el verbo; la declinación en sustantivos, pronombres y adjetivos en las lenguas que presentan la categoría de caso... Así: -ré, -rás, -rá, -remos, -réis, -rán constituyen el paradigma del futuro de indicativo de cualquier conjugación.
En la lingüística moderna se designa con este nombre al conjunto de unidades que pueden aparecer e intercambiarse en un contexto determinado.
Toda unidad lingüística mantiene dos tipos de relaciones en la lengua: paradigmáticas y sintagmáticas. En El niño ... un cuento, pueden ser compatibles palabras como lee, escribe, mira, comenta, ilustra..., todas ellas mantienen entre sí una relación paradigmática, son intercambiables porque tienen algo en común, el ser verbos; al mismo tiempo, cada una de ellas excluye a las restantes. Cualquiera de estas formas verbales que se incluyera en ese contexto, entablaría con el resto de las palabras que lo forman una relación sintagmática.
Las relaciones paradigmáticas son in absentia, es decir, potenciales, mientras que las sintagmáticas lo son in praesentia. Jakobson ha estudiado todas estas relaciones sobre dos ejes: la sintaxis se ocupa del eje de la concatenación, la semàntica del eje de la sustitución; el eje de la sustitución es el eje paradigmático. Éste está constituido por las relaciones virtuales entre las unidades lingüísticas que pertenecen a una misma clase morfosintáctica o semántica, mientras que el sintagmático es el eje de las combinaciones sintácticas.






