martes, 11 de agosto de 2009

CANCER DE ESOFAGO: Identificados los predictores genéticos.


Científicos de Estados Unidos han identificado 11 polimorfismos de un solo nucleótido que están involucrados en el riesgo de desarrollar este tumor.

Investigadores del M.D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han identificado 11 genotipos que podrían aumentar el riesgo de cáncer de esófago. Los resultados de su trabajo se publican en "Cancer Prevention Research".

Entre los principales factores de riesgo del cáncer de esófago se encuentran la obesidad, el tabaquismo y la enfermedad por reflujo gastroesofágico. En comparación con la alta prevalencia de estos factores de riesgo en la población, la tasa de incidencia del cáncer de esófago es baja, lo que indica que un pequeño porcentaje de la población está predispuesta genéticamente a desarrollar este tipo de tumor.

Los investigadores identificaron 11 polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) en genes asociados a los microARN, que mostraban al menos una asociación significativa con el cáncer de esófago. Una persona puede tener uno o más de estos SNP en su constitución genética, lo que la sitúa dentro de los grupos de riesgo bajo, medio y alto. El estudio mostró que cada genotipo desfavorable estaba asociado a un mayor riesgo de cáncer esofágico. Los individuos con más de cuatro de estos genotipos tenían tres veces más probabilidades de desarrollar este tumor.

Según explica Xifeng Wu, director del estudio, "nuestro objetivo final es construir un modelo de predicción del riesgo de cáncer basado en el perfil epidemiológico de un individuo, la exposición al ambiente y la constitución genética". Señala que este modelo de predicción evaluaría el riesgo relativo de cada persona y el riesgo absoluto de desarrollar cáncer de esófago dentro de un cierto periodo de tiempo.

"Teniendo en cuenta el fuerte aumento en la incidencia, la dificultad del diagnóstico precoz y la pobre supervivencia en el cáncer de esófago, y el limitado conocimiento de los antecedentes naturales de este tumor, necesitamos una mayor comprensión de la etiología del cáncer de esófago para mejorar el diagnóstico y, esperemos, el pronóstico", concluye el investigador.
Gracias a Jano.