domingo, 27 de enero de 2013

CONGRESISTAS Y LA REVOCATORIA

LOS CONGRESISTAS TAMBIÉN DEBERÍAN SER REVOCADOS..........NO ES POSIBLE QUE LA MAYORÍA REALICEN UNA LABOR MEDIOCRE (CONSIGUIENDO SILLAS DE RUEDAS, CAMISETAS PARA EQUIPOS DE FÚTBOL, COLOCACIÓN DE EMPLEOS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, INGRESANDO A SUS PLANILLAS A "SUS AMIGUITAS" Y FAMILIARES,etc.....etc....etc....etc). 
!!BASTA DE TANTOS SINVERGUENZAS!! ....... SE PRENDEN DE LA MAMADERA Y NO LA SUELTAN  


No hemos nacido para mantener conchudos, delincuentes, gentes con antecedentes penales, dado que se trata de emitir leyes que regirán a todos los Peruanos ademas deben tener estudios superiores validos debidamente comprobables, ademas deberán acreditan un curso de ética, antes de presentarse como candidato.
El dinero sale de los impuestos que pagamos así que deber ser administrado con cargo a dar cuenta a todos los contribuyentes como yo.
LAS LEYES SON O MODIFICABLES O CAMBIADAS POR NUEVAS VISIONES JUSTAS DE HOMBRES DECENTES.


Recibí este e-mail que cumplo con retransmitirlo, pues pienso que así deben ser las reglas... Saludos
 Pido a cada destinatario que reenvíe este e-mail a un mínimo de veinte personas de su lista de contactos, y a la vez pedir a cada uno de ellos que hagan lo mismo. En tres días, se logrará llegar a muchas personas de nuestro país.

Esta es una idea que realmente debe ser considerada y repasada.


Ley de Reforma del Congreso de 2012
(Enmienda de la Constitución del Perú)
  1. El congresista será asalariado solamente durante su mandato, y no tendrá jubilación proveniente del Estado a no ser que haya aportado de acuerdo a ley por 30 años o hasta cumplir los 70 años de edad.
  2. El congresista contribuirá a la Seguridad Social. El congresista participará de los beneficios dentro del régimen de la Seguridad Social exactamente como todos los demás ciudadanos.
  3. El congresista debe pagar su plan de jubilación, como todos los peruanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para solventar la jubilación de quien no aportó.
  4. El congresista dejará de votar por su propio aumento de salario, los aumentos salariales serán decididos por el congreso saliente, y aplicable sólo para los nuevos legisladores.
  5. El congresista debe cumplir las mismas leyes que el resto de los peruanos, mas aun debe dar el ejemplo.
  6. Servir en el Congreso es un honor, no una carrera. Los congresistas deben cumplir sus mandatos (no mas de 2 legislaturas) después deben irse a su casa y buscar empleo.
Si cada persona pasa este mensaje a un mínimo de 20 personas, en menos de tres día la mayoría de peruanos habrá leído este mensaje.
La hora para esta enmienda a la Constitución es ahora.
Es así como puedes arreglar el Congreso.
Si estás de acuerdo con lo expuesto, copia y reenvía este emnsaje. 
Si no estas de acuerdo, bórrelo.
Pero te pedimos que mantengas este mensaje circulando.

viernes, 11 de enero de 2013

EL PRECIO DE LA DESIGUALDAD


Autor: Joseph Stiglitz, economista norteamericano, Premio Nobel de Economía 2001 y ex-vicepresidente del Banco Mundial.
RESEÑA: El 1 % de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que su destino está ligado a cómo vive el otro 99 %. A lo largo de la historia esto es algo que esa minoría solo ha logrado entender… cuando ya era demasiado tarde.

Las consecuencias de la desigualdad son conocidas: altos índices de criminalidad, problemas sanitarios, menores niveles de educación, de cohesión social y de esperanza de vida. Pero ¿cuáles son sus causas, por qué está creciendo con tanta rapidez y cuál es su efecto sobre la economía? El precio de la desigualdad proporciona las esperadas respuestas a estas apremiantes cuestiones en una de las más brillantes contribuciones de un economista al debate público de los últimos años.

El premio Nobel Joseph Stiglitz muestra cómo los mercados por sí solos no son ni eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en manos de unos pocos más que a promover la competencia. Revela además cómo las políticas de gobiernos e instituciones son propensas a acentuar esta tendencia, influyendo sobre los mercados en modos que dan ventaja a los más ricos frente al resto. La democracia y el imperio de la ley se ven a su vez debilitados por la cada vez mayor concentración del poder en manos de los más privilegiados.

Este libro constituye una contundente crítica a las ideas del libre mercado y a la dirección que Estados Unidos y muchas otras sociedades han tomado durante los últimos treinta años, demostrando por qué no es solo injusta sino además insensata. Stiglitz ofrece esperanza en la forma de un concreto conjunto de reformas que contribuirían a crear una sociedad más justa y equitativa, además de una economía más sólida y estable.