jueves, 27 de septiembre de 2012

TABAQUISMO PASIVO


Los niños que respiran el humo de tabaco tienen más riesgo de padecer problemas respiratorios y, según un estudio de la University College de Londres (Reino Unido) publicado en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, también son propensos a padecer problemas mentales, especialmente hiperactividad y mala conducta.

Con el objetivo de identificar una posible relación entre humo de tabaco y salud mental infantil, Mark Hamer y su equipo analizaron a 901 niños británicos no fumadores de entre 4 y 8 años, midiendo los niveles de un subproducto del humo del tabaco en la saliva para evaluar su exposición, al tiempo que sus padres tuvieron que rellenar un cuestionario sobre problemas emocionales, conductuales y sociales.

Según la comparativa posterior, cuanto mayor era la exposición del niño al humo de tabaco, peor era la salud mental, especialmente en lo que se refiere a los trastornos de conducta e hiperactividad.

El problema se mantuvo aún después de que se tuvieran en cuenta otros factores que podían afectar la salud mental, como el asma, la actividad física, ingresos y situación familiar. No obstante, indicaron que no pueden descartarse otros factores.

Del mismo modo, tampoco queda claro cómo el tabaquismo pasivo podría disparar los problemas mentales, de ahí que sugieran que podría deberse a la genética o a consecuencias relacionadas con efectos del humo sobre químicos cerebrales como la dopamina.

Según Mark Hamer la exposición al humo del tabaco está asociada con muchos problemas físicos en los niños pero el área de la salud mental no se ha explorado todavía.

Por su parte, Michael Weitzman, del Centro Médico de la New York University, asegura que aunque no ha participado en el estudio los resultados refuerzan la evidencia de que el tabaquismo pasivo, e incluso también la exposición prenatal al tabaco, causa problemas mentales en los niños.

Es ya reconocido que el tabaquismo pasivo en los niños aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita infantil, infecciones de oído y asma, asegura Weitzman, recordando que también implica una enorme carga sobre la calidad de vida de los niños y sus familias debido a mayores problemas de salud mental infantil.
Fuente: Galenoscopio