Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt nació en 1941, su padre y su abuelo eran farmacéuticos y ella empezó la carrera de Medicina para complacerles. «Yo quería ser filósofa. Pero creía que lo de pensar no iba a aportarle nada a la gente. Pensé, voy a hacer algo útil, que beneficie a la población, y como me crié en este ambiente decidí hacer la carrera de Medicina. Al final he dejado todo eso y lo que hago ahora es lo que quería hacer desde el principio». Guislaine está divorciada y tiene cuatro hijos. «Lo que a mí me abrió los ojos –continúa la escritora– fue mi divorcio. Es lo que me despertó. Cuando los niños estaban en casa con su padre tenía tiempo para mí, no sabía lo que era eso, me había olvidado de mí misma. Yo trabajaba pero me ocupaba mucho de la familia, para mí era la prioridad. Entonces como un fin de semana de cada dos no tenía a los niños, estaba obligada a ocuparme de mí misma y es así como empecé a evolucionar, a conocer gente y a descubrir cosas, a salir de la prisión de la familia. Después de esto, viví seis años en Estados Unidos. Yo nací en Montreal (Canadá), pero entre 1984 y 1990 estuve en Estados Unidos. Esta experiencia me abrió los ojos sobre lo que es el negocio de la medicina porque es así como lo llaman allí, aquí en Europa y en Canadá hacen creer que es como trabajar por el bien del enfermo, que es un tema social. A la vuelta de Estados Unidos escribí La mafia médica cuya primera edición se publicó en 1994».
El colegio de médicos le hizo una demanda, el proceso duró un año y desde entonces la escritora imparte seminarios para que la gente entienda y tome conciencia de que es el estado del alma lo que determina la salud mental. «Cómo mejorar el estado de mi alma para mejorar el estado de mi cuerpo», dice Ghislaine.
Pregunta: Su visión actual de la salud es completamente distinta a cuando era médico ¿En qué momento y por qué dio usted un giro radical a su carrera?
Respuesta: A lo largo de los años empecé a ver cosas que no me parecían sensatas, que no tenían lógica, como por ejemplo seguir dando medicamentos aunque no funcionaran, aunque no se curara la persona. Yo no entendía, por ejemplo, como en un cáncer se aplicaba la quimioterapia si lo que hace es enfermar aún más a la persona que acaba por morirse de todos modos.
Cuando aparecieron las medicinas suaves pensé que eso era interesante, y yo he ido a encontrarme con personas que practicaban la medicina alternativa y entonces me di cuenta de que lo que hacían ellos era muy interesante, incluso mejor que lo que hacíamos nosotros en la medicina convencional. Esas personas me acogieron, me mostraron lo que hacían, cómo actuaban. Y yo pensé: ¿por qué no nos han enseñado esto a los demás médicos? ¿Cómo puede ser que no lo enseñen en la facultad y que además a estas personas las tachen de charlatanes y de estafadores?
Yo me encontré con ellos y vi que eso no era cierto, no eran charlatanes. Así fue como me empecé a plantear cosas. Cuando acabé la carrera de Medicina yo estaba convencida de que hacia el año 2000 ya no habría más enfermedad en el mundo, tenía una confianza ciega en la medicina que me habían enseñado. Sin embargo, yo veía que el tiempo pasaba y que la salud de las personas iba empeorando. Me percaté también de que medicamentos que no funcionan se siguen recetando, y que se practicaba una guerra en contra de las medicinas alternativas. Además yo era flebóloga y había abierto centros de flebología en distintos lugares del país, lo que me llevó a experimentar de cerca el negocio de la medicina tradicional. Y ahí sí que entendí muchas cosas.
P: ¿Qué papel juegan para usted las medicinas alternativas?
R: Las medicinas alternativas producen un bienestar más interesante que el que proporciona la medicina convencional. La medicina convencional corta, quema y envenena. Corta con las operaciones, envenena con la quimio y envenena con los rayos. Las medicina suaves pueden poner orden de forma temporal en el cuerpo, pero como el problema está en el alma, antes o después habrá que afrontar el problema del alma.
Es el alma quien enferma a los demás cuerpos. Por ejemplo: mi trabajo ya no me conviene, tengo náuseas por la mañana cuando pienso que tengo que ir a trabajar, entonces empieza a dolerme la espalda, las rodillas, la tripa. Puedo ir a ver a alguien que practique la medicina suave, va a ayudar a mi cuerpo, puedo tener tratamientos de técnicas energéticas que ayuden a mi cuerpo emocional y mental; pero hasta que no solucione lo que pasa con mi trabajo voy a seguir enfermando porque mi alma me dice «sal de aquí». Es interesante porque el alma entrega un mensaje cada vez más fuerte y cuando no entiendes te lanza un ladrillo a la cabeza: un accidente de coche, un divorcio, alguien que muere en la familia, una enfermedad, perder el trabajo… Algo fuerte para que tú reacciones.
P: ¿Puede ser que a unos les sorprenda un accidente y a otros les anuncien que tienen metástasis?
R: Sí, pero la metástasis no existe, son cánceres secundarios, cánceres que se desarrollan después del primario. Pero no existe esta idea de metástasis, es otra mentira de la medicina convencional.
P: Desde su punto de vista como «médica del alma» ¿cree que hay alguna solución a este tipo de enfermedades?
R: Nunca es demasiado tarde, la sanación puede ocurrir en cualquier momento. El problema es que cuanto más acuda al médico, más miedo voy a tener y más voy a enfermar. Es un círculo vicioso. Por eso yo digo «deja de ir al médico».
P: ¿A usted le va bien esta filosofía de vida?
R: A mucha gente le funciona, no sólo a mí. No es el médico el que puede sanarme, él hace que yo enferme más y acabo muriéndome.
P: Cada vez hay más casos de cáncer cuyos enfermos reciben quimioterapia. ¿No cree que en algunos casos la quimioterapia cura?
R: La quimioterapia es veneno. Normalmente no hace bien a nadie. Hay que saber que hay siempre un conflicto, cualquier enfermedad es psicosomática. Siempre hay un conflicto a raíz de una enfermedad, pero si yo identifico el conflicto y lo soluciono, la enfermedad se va. Es así que yo entendí que la medicina estaba totalmente controlada por el dinero. Entonces, lo que nosotros hacíamos como médicos era enfermar más a las personas para así generar ganancias para la industria. Entonces, ¿qué es la salud? En la facultad sólo me enseñaron lo que es la enfermedad. Entonces, ¿qué es gozar de buena salud? Yo llegué a la conclusión de que el cuerpo sólo manifiesta el estado del alma. Y cuando mi cuerpo está enfermo es porque mi alma está enferma. Entonces el cuerpo por sí solo no enferma, es como un espejo que refleja lo que pasa dentro. Para ver mi alma, miro mi cuerpo y veo lo que hay en mi alma. Entonces no sirve de nada tratar sólo el cuerpo. Hay que mirar el alma, ¿qué es lo que no funciona en el alma, cuál es la enfermedad del alma? Es la guerra.
Porque mi alma me dice internamente que haga algo y mi ego me dice que haga lo contrario. Entonces hay una guerra interna. La enfermedad es siempre la manifestación de un conflicto dentro de mí. Hay dos aspectos: el cuerpo y el alma. ¿Qué quiere el alma? El alma quiere la emancipación del ser y el cuerpo quiere la seguridad del haber, del tener. Cada uno tira por un lado, el estrés significa la guerra interior. Cuando trato el alma, todo el cuerpo se alinea sobre este equilibrio. No quiero decir que no haya que cuidar el cuerpo físico, sino hacer las cosas en el orden correcto. Primero el alma, después el cuerpo mental, después el cuerpo emocional y después el cuerpo físico. Y lo solemos hacer al revés. La medicina convencional se encarga del cuerpo físico, y no trata el resto.
P: ¿No cree que la propia sociedad demanda que el médico se ocupe del cuerpo físico y le dé una medicina para el dolor?
R: Absolutamente. La sociedad misma, nosotros somos los que creamos esta mafia a nuestra imagen y semejanza. El problema es que damos prioridad al «tener» sobre el «ser», ése es el desorden, priorizar el cuerpo en vez del alma. Para volver al orden hay que dar prioridad al alma en lugar de otorgársela al cuerpo, eso genera orden, paz y salud. Eso, en definitiva, es la salud.
P: Eso es mucho más complicado que tomarse un pastilla…
R: Cierto, pero ¿qué hace una pastilla? Te da la ilusión de que estarás mejor, pero con el tiempo reaparecen los síntomas.
P: En el caso del paludismo, por ejemplo, alguien sano se enferma por beber agua contaminada, ¿también en este caso insiste en su teoría?
Eso es válido para todo. No hay ningún microbio exterior que pueda enfermar, soy yo la creadora de mis enfermedades. Y ésta es la verdadera enfermedad del alma, el no saber que soy yo quien la está creando. Como yo pienso que no soy responsable, me imagino creadores exteriores: microbios, tumores, etc. Por ejemplo un simple catarro: hace frío, me cojo un catarro. Y por lo tanto puedes tener un catarro en verano, es un sinsentido, no tiene nada que ver con el frío. Con esta estructura de pensamiento voy generando la guerra hacia los factores exteriores. Y por eso se crearon las vacunas. ¿Qué son las vacunas? Dar la enfermedad de forma más debilitada para que el cuerpo reaccione. Es decir, no tengo la enfermedad pero si algún día la contraigo, sería menos grave porque ya me he puesto la vacuna. Te voy a dar otro ejemplo, tengo miedo de que mi hija sea violada. Entonces le voy a dar un violador debilitado, entonces si un día la violan será menos grave porque habrá tenido un pequeño violador y entonces estará preparada. La vacuna funciona igual. Es algo de locos. Vivir en el desorden lleva a este tipo de locuras. Por ejemplo, la gripe aviar. ¡Es extraordinario! Cerca de donde vivo había una experta muy seria que vino de parte de las autoridades médicas y nos ha dado cifras: en el plazo de nueve años se murieron cerca de 152 personas de gripe aviar en el mundo, solo en Canadá mueren cada año 10.000 personas por errores médicos, no de enfermedad sino de equivocaciones. ¡Yo creo que más bien habría que vacunar a los médicos! (risas). No hay epidemia, no hay nada. Entonces se ha creado una pandemia a escala mundial, en la cual se han gastado millones de dólares para tratarla pero no hay nada. Esto está en preparación desde hace muchos años. Llevamos de cinco a siete años oyendo hablar de una pandemia. ¿Cómo se puede anunciar que va a haber una pandemia? Una epidemia surge, ocurre, pero no la puedo prever, es un montaje.
P: Pero la gente tiene miedo…
R: Sí, es una forma de manipulación mental para llevarles a pensar que va a ocurrir una epidemia. Y un día cuando ocurra las autoridades dirán que ya lo habían previsto. Es algo que está preparado desde hace mucho tiempo, hay un proceso escondido detrás de esto. Yo no sé exactamente lo que es, puede ser por ejemplo ponerle a todo el mundo un chip electrónico porque cuando hay una campaña de vacuna se puede poner cualquier cosa en la jeringuilla. Así que es posible que haya una estrategia que consista en decir que hay una epidemia y que hay que vacunar a todo el mundo y entonces pondrían el microchip. Yo estoy segura de que hay algo detrás, un propósito escondido en decir que hay una epidemia y que hay que tener cuidado. Es una hipótesis. De todos modos sea para lo que sea el propósito es el control sobre la población.
P: ¿Tiene todo esto algo que ver con la trilogía de la mentira de que habla en su libro La mafia médica?
R: Absolutamente. Hablo mucho de las vacunas en el libro y lo que yo digo a este respecto en el libro es lo que desencadenó la ira del colegio médico. Porque las vacunas no se tocan, son sagradas, puedes hablar de cualquier cosa, la industria, los medicamentos, pero cuidado con las vacunas. Porque las vacunas otorgan importantes ganancias a la industria, pero a las personas les puedes transmitir cualquier cosa. La vacuna es un medio para producir genocidios con un blanco específico.
Cuando se quiere distribuir a un pueblo o a una raza, la administran, mira lo que está ocurriendo en África. Ellos lo llaman sida, pero ¿qué significa sida? «Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida». Entonces es el propio sistema inmunitario que se ha debilitado, de modo que cualquier afección es mucho más grave.
P: ¿Quién está detrás de toda esta estrategia?
R: Los que mandan. Hay un gobierno mundial que tiene todos sus ministerios, para la salud es la OMS, pero también están la UNESCO, UNICEF, FAO, FMI, Banco Mundial, etc. Todos los países miembros de la ONU obedecen las órdenes del gobierno mundial.
P: ¿Ve solución para esta situación?
R: Sí (risas) sino mal vamos. La solución que yo propongo en el libro es la soberanía individual. Es tomar conciencia como persona individual de que soy yo la que tiene el verdadero poder. Por ejemplo, los McDonald’s, cuando la gente deja de ir a estos restaurantes la empresa se debilita, son las multinacionales, que son todopoderosas. Si yo dejo de comprar y de dar dinero a las multinacionales ya no valen nada, no ganan dinero. Si los enfermos dejan de ir al médico, se derrumba el sistema médico, si dejo de pagar impuestos no hay gobierno. Entonces ¿dónde está el verdadero poder?, en la persona y la palabra SOBERANÍA, significa el poder último, el más alto, que siempre hemos pensado que estaba fuera y está dentro de nosotros.
Si pensamos en el poder más elevado, pensamos en Dios. Y ¿qué es Dios? Es el espíritu que crea todo el universo y esto está dentro, no fuera. La solución viene cuando yo tomo conciencia de quién soy verdaderamente y que voy a comportarme tal y como yo soy, encontraremos la salud perfecta y la inmortalidad, que es más interesante que morir ¿no?
P: Y ¿Cuál es el primer paso que debemos dar?
R: Primero empieza por tomar una decisión, que consiste en dar rienda suelta a mi alma, es mi alma quien manda y no el ego, entonces dejo de pelearme, significa escuchar lo que me dice mi alma. Por ejemplo, mi alma me dice: «deja este trabajo, ya no resuena contigo, deja de hacer eso»; pero el ego me va a decir: «No, ¿estás loca o qué?, tienes que pagar el alquiler, sostener la familia, ser buena madre o buen padre...». Esa es la guerra, entonces dejo de pelear y escucho a mi alma. Y el ego empieza a agitarse y a ponerse inquieto ¿qué va a pasarme? Quiere controlar, es su función. ¿Qué va a ser de mí? Pues no lo sé, soy yo la que va creando qué va a pasarme. ¿Me voy a pelear conmigo misma? No, voy a hacer las paces.
Algo que se puede hacer varias veces al día y que mejora automáticamente cada vez la salud es decir la verdad. Mentimos todo el tiempo, pero incluso sin darnos cuenta, estamos tan acostumbrados a hacerlo… tenemos mentiras gordas y otras que se llaman «medias verdades», pero la mitad que falta es una mentira. Y hay otra categoría de mentiras que son por omisión. Y esto se llama un secreto. A veces mi hijo viene a verme y me dice: «Mamá, tengo que decirte algo, pero no se lo digas a nadie». Si es un secreto y tú no puedes guardarlo, no me pidas a mí que lo guarde. Si para ti es un secreto y me lo transmites a mí porque pesa mucho sobre tus hombros, yo tampoco lo voy a guardar.
Son cosas del día a día. Si me quedo en la mentira y siempre estoy mintiendo, poco a poco voy destruyendo mi salud. Miento porque tengo miedo, es el ego el que miente, el alma nunca miente, dice que diga la verdad. Cosas así pequeñas hacen que vaya mejorando mi salud en vez de empeorarla.
¿Qué es la fiesta del día del padre o del día de la madre? Son fiestas comerciales que me están obligando a celebrar la fiesta y comprarle algo. ¿Qué estoy celebrando con esto? Celebro que mi madre se ha sacrificado toda su vida por sus hijos, que ha luchado toda su vida para mantener su papel de madre o celebro que mi padre toda su vida ha trabajado para conseguir que su familia viva bien. En definitiva, celebro que mi madre y mi padre han hecho todo lo posible para seguir juntos y mantener a la familia unida. Celebro la enfermedad y la muerte, hay que pensar en eso. ¿Qué es el padre y la madre? La muerte. Cuando esas personas se han quedado juntos aunque no tengan nada que ver unos con otros, ya se ha acabado la cosa, pero se han quedado juntos para que la familia se mantenga unida, en vez de escuchar a su alma. Y yo voy y digo, «gracias». Otro ejemplo cercano sería celebrar el día del padre o de la madre. Y podría explicar a mis padres que no voy a celebrar ese día, que tengo gratitud y reconocimiento por todo lo que han hecho por mí, pero que no voy a celebrar un rol, un papel que destruye el alma, hace que envejezcamos y muramos. Y entonces, ¿qué dirá mamá? Lo que me impide tomar esta decisión es el miedo a que mamá o papá no me quieran porque sigo esperando el amor exterior. En vez de darme cuenta de que el amor está dentro de mí, soy yo quien puedo amarme a mí misma. Si voy buscando el amor exterior, sufro. Si yo vivo con amor por mí enfocado hacia mi interior, no por miedo de lo que la gente pueda pensar de mí, mi salud mejora. Entonces vamos a ser seres inmortales, eso no significa que nos vamos a quedar por siempre vivos aquí, sino que puedo encarnarme y desencarnarme a voluntad. Puedo materializarme y desmaterializarme, depende de mí.
Es una cuestión de la evolución de la conciencia humana y cuando haya suficiente número de personas que sean conscientes de esto, vamos a alcanzar la masa crítica. Hay personas que darán el salto y otras que no. Eso ya se pude ver, son más o menos 100.000 personas sólo en el planeta. Por ejemplo, toco aquí y siento un bulto en el pecho. Tengo dos posibilidades o me quedo aquí quieta y no hago nada o me voy corriendo al médico. Si voy al médico me va a decir que tengo un cáncer. En la mente está escrito «Cáncer igual a muerte». Entonces si yo he sentido miedo y he ido al médico, el doctor me ha asustado aún más y me recomienda quimioterapia. A mí eso no me agrada porque la gente que conozco que se la ha hecho se pone verde, siente náuseas, no tiene pelo y tienen un estado muy debilitado y triste. Entonces cada vez tengo más miedo, cada vez estoy más enfermo y cada vez me acerco más a la muerte.
Eso ocurre si tomo la opción del médico. En el otro caso mi cuerpo me muestra que hay un conflicto interno, el bulto en este pecho es un regalo que me hago a mí misma, no quiero quitármelo, es mi espejo el que me está indicando algo. Le voy a decir al bulto: ¿qué tienes que decirme?, háblame. Gracias por manifestarte. Te escucho, háblame de mi conflicto. Entonces yo digo a mi alma: te dejo libre. Voy a vivir y sentir el miedo a morir. De esta forma yo puedo sanar definitivamente, no una remisión temporal, una verdadera sanación.
Por ejemplo, ¿qué es un divorcio? Una ruptura. Algo me dice: «no, no te tienes que divorciar, quédate junto a esa persona» y algo me dice: "no, ya se acabó". Actualmente hay más divorcios porque la conciencia se eleva y la gente hace más caso a sus sentimientos. El divorcio y dejar un trabajo no son buenas opciones para la seguridad del haber. Hay cada vez más personas que dejan carreras brillantes porque ya no le encuentran sentido a lo que hacen. Es normal porque la conciencia se eleva.
Si no hago caso a mi alma y sigo en ese trabajo me enfermo y cuando voy al médico me manda antidepresivos. ¿Y qué son los antidepresivos? Son drogas que hacen que yo ya no sienta nada. «Mi trabajo bien, seguiré con él». Con ayuda de estas pastillas soy efectivo y puedo seguir pagando la hipoteca.
Algo que causa mucho estrés es el endeudamiento de las familias. Una manera de sanarse es salir de este sistema de endeudamiento porque supone esclavitud. Es la «simplicidad voluntaria» es un movimiento social de gente que lo adopta deliberadamente. Yo no lo recomiendo como movimiento social, pero sí como medida temporal para salir de esta trampa. De forma que las necesidades materiales dejan de ser la prioridad en mi vida y más bien es el alma lo prioritario. La «simplicidad voluntaria» consiste en reducir las necesidades materiales. Por ejemplo si tengo una casa grande con una hipoteca muy elevada, un cochazo a juego con la casa, hijos que visten de marca, van a una escuela privada, etc. Todo eso cuesta dinero y tengo que seguir trabajando, pero ya no me gusta mi trabajo y ahí estoy preso y eso es un estrés tremendo. La persona piensa que no tiene salida: si dejo mi trabajo ya no seré capaz de ofrecer caprichos a mis hijos, perderé a mis amigos pijos, mi prestigio, mi mujer, reputación… No se puede imaginar la vida sin nada de eso, pero es posible. Vendo la casa, vendo el coche, vamos a una casa más pequeña, los niños dejan de ir al colegio público y se les manda a uno privado y así tengo tiempo para mi alma. Eso es realmente la salud, esas cosas de la vida cotidiana son las que hacen que mi salud esté mejor o peor.
P: Usted demostró ser muy valiente cuando escribió el libro La mafia médica que le costó la expulsión del colegio de médicos, supongo que vivió un conflicto importante. ¿Cómo se decidió a dar el paso?
R: Yo sabía que publicando este libro se acababa para mí la carrera de medicina. Yo me acuerdo de ese momento y me dije: «Si no escribo este libro, me muero». Quizás no hubiera muerto rápidamente, pero sí a nivel del alma. No fue tan difícil, más difícil fue dejar mi papel de «buena madre».
P: ¿A qué se refiere?
R: Mis niños ya no lo son, ya no soy madre. Tuve que dejar de preocuparme por mis hijos. Un pasaje importante fue que mi casa ya no era más su casa. Yo tengo dos hijas y cada una de ellas había dejado en mi casa dos tazas para el desayuno. Hace más de un año llegó una amiga y me ofreció dos tazones, no tenía sitio para ponerlas todas y decidí quitar las tazas de mis hijas. ¡Eso fue tremendo! Era como un enlace, un símbolo del vínculo con mis hijas y se trataba de cortar ese tipo de lazos. Entonces una dijo que vale y la otra dijo que ni hablar y volvió a colocar la taza en su sitio. Yo le dije: «pues tú haz lo que quieras, pero yo ya he hecho lo que tenía que hacer».
P: El desapego, entonces, ¿tiene que ver con conseguir una buena salud?
R: Sí, desapegarse de los papeles de madre, de hija, etc. Cuando estoy apegada a algo es que tengo miedo de perderlo y si tengo muchos apegos no puedo avanzar. Con mi libro La mafia médica todo se fue, el título de médica, la profesión, pero para mí era muy fácil. Cada uno tenemos cargas y apegos distintos. También hay gente que tiene apegos a los apellidos y tiene hijos para perpetuar el apellido de la familia.















Cuarto, porque todos somos mediaticos y solo discutimos estos temas cuando la soga aprieta el cuello. Quien ha comentado sobre ese articulo???? Hay salidas propuestas en ese articuo tambien y habran otros articulos al respecto. Pareciera que a nadie le interesa buscar respuestas ya que cuesta menos esfuerzo de participacion el "solo denunciar" y listo mientras me salve yo. Un dia de estos me cae la quincha de tanto molestarlos, ...no??
El grupo en el que Hernán del Castillo reconoció a Ana María Oré funciona desde 1997, y está integrado por los distintos especialistas que manejan casos de tuberculosis en el Perú. Ese año la incidencia de TB sensible al tratamiento con drogas bajaba como por una rampa –hasta 150 casos por cada 100.000 habitantes– desde los niveles de 240 por 100.000 estimados en 1992. Pero no fue organizado por los éxitos de la lucha contra la tuberculosis sino por una emergencia: cuando el bacilo de Koch parecía batirse en retirada, contraatacó de un modo desconcertante y devastador.Al finalizar del primer gobierno de Alan García, solo 25% de los establecimientos del Ministerio de Salud diagnosticaban y trataban gratuitamente la enfermedad. El Perú se lucía entre los 23 países más tuberculosos. Cuando la atención se hizo gratuita a partir de 1990, las cifras descendieron resueltamente, al punto de que el país ya era visto como un ejemplo de recuperación. Sin embargo, a mediados de la década datos contradictorios comenzaron a molestar como una piedra en el zapato. Pacientes que recaían o volvían al tratamiento después de haberlo abandonado, morían en vez de curarse. ¿Qué estaba pasando? Pasaba que el modelo llamado “Esquema 1”, un cóctel de medicamentos de primera línea, no funcionaba para enfermos que habían adquirido la cepa MDR. Les aplicaron entonces el “Esquema 2” de la Organización Mundial de la Salud, que añadía a las drogas básicas la inútil –para el caso– estreptomicina, ¡el primer antibiótico que se usó contra la tuberculosis! Naturalmente, el bacilo siguió liquidando pacientes y haciéndose más fuerte. Hubo que pasar a un “Esquema 2 Reforzado”, que consistió en más estreptomicina. Durante seis años, estos sistemas fueron aplicados a unos 2.500 pacientes y fracasaron en 70% de los casos, de acuerdo con los reportes oficiales de las distintas regiones de salud.¿Cómo y quién decidió esta política? En el 2004, el Ministerio de Salud se negó a proporcionar esta información ante solicitudes amparadas en la Ley de Acceso a la Información Pública de la Asociación de Enfermos de Tuberculosis. Lo cierto es que los fracasos del manejo terapéutico continuaron ante diversos intentos de mejorarlo con sucesivas fórmulas de retratamiento, fracasos que alimentaron la expansión y el fortalecimiento de la tuberculosis MDR y XDR. El Ministerio de Salud decidió crear un Comité Nacional de Evaluación de Retratamientos (CER Nacional), para decidir qué estrategia convenía a cada paciente difícil. Sus miembros, médicos y expertos de varias especialidades, vivieron los avances y retrocesos de los diferentes esquemas, y fueron testigos de los inútiles intentos de vencer a la forma MDR, hasta que, finalmente, en el 2005, se diseñó una fórmula denominada “Retratamiento Estandarizado” , que al cabo de 18 meses producía una eficacia terapéutica de 93,9%.En el ínterin, habían ocurrido otros desastres. En los hospitales de Lima los pacientes de sida coexistían con los de TB, lo que produjo brotes epidémicos de tuberculosis en pacientes inmunodeprimidos. Un estudio realizado en el hospital Dos de Mayo, que concentraba un tercio de los casos de sida en el país, demostró que 95% de los casos de sida con TB se habían originado en los mismos hospitales, en lo que constituyó la más alta tasa jamás reportada en el mundo. En el resto de hospitales, la morbilidad del contagio de TB representaba 44% para los pacientes de sida que se atendían. Eran años en los que proliferaban investigaciones sobre VIH, que requerían una alta concentración de enfermos en los nosocomios.Por otra parte, a comienzos de la presente década –así como a principios de los años noventa– las actividades de búsqueda de casos de TB mediante exámenes respiratorios y baciloscopías se deterioraron por reformas del sistema de salud. Se estima que entre el 2001 y el 2003 se dejaron de diagnosticar 12.500 casos nuevos de tuberculosis. Pero a partir del 2004 crecieron masivamente la diagnosis y las curaciones. Sobrevino, pues, otro buen momento, y las reuniones en el CER Nacional hervían de propuestas e intercambio de opiniones para los retratamientos. Las sesiones demoraban unas cinco o seis horas en la evaluación de casos de resistencia a las drogas. Progresivamente, sin embargo, cada expediente demoraba más y las complicaciones fueron en aumento. Las reuniones debían prolongarse, las opciones se reducían. Pronto se hizo evidente que la forma XDR avanzaba incontenible.Había que hacer algo de inmediato, ante todo saber lo más precisamente posible qué estaba pasando. Dentro del CER Nacional del Ministerio de Salud se creó un Comité de Tuberculosis Extremadamente Resistente, con el encargo de hacer un informe y presentar lineamientos técnicos. Lo presidía el neumólogo de Alejandrito, Hernán del Castillo.Otros tres especialistas integraron el comité de XDR. Uno de ellos fue el ex director del hospital Hipólito Unanue José Somocurcio, el cirujano que más enfermos de TB ha operado en el mundo: 412 pacientes, de los cuales sobreviven 80%. Los afectados por las cepas MDR y XDR, en cuyos pulmones los exámenes ya han localizado con precisión las colonias de bacilos, hacen cola para que los opere Somocurcio. No todos son elegidos, porque hay quienes ya no tienen suficiente tejido sano como para continuar en este mundo. Somocurcio es el que más cerca y más veces ha visto la variedad XDR, pues extrae con sus propias manos las partes infectadas, que lucen lechosas como pulpa de chirimoya en el centro de un pulmón oscuro y pegajoso.–Yo no hago mucho –dice Somocurcio–. Si opero y salvo a alguien que tiene XDR, ese mismo ya ha contagiado a unos 10 durante el año que estuvo enfermo.Otro miembro, el neumólogo Juan Carlos Saravia, tenía una vasta experiencia en el trabajo de campo. Entre el 2002 y el 2006 fue responsable de los servicios del Minsa en el Cono Norte, a cargo de 350 centros de salud para tres millones de habitantes, y luego pasó a dirigir una red de 42 centros de salud de la red Túpac Amaru, que atienden tuberculosos de Comas, Independencia y Carabayllo. Saravia sabe que la gratuidad del tratamiento de la enfermedad es un decir: los medicamentos y el tratamiento no les cuestan nada a los pacientes, pero nadie paga por ellos las radiografías, los hemogramas, las pruebas hepáticas y renales, y toda la serie de exámenes auxiliares que se piden para la hospitalizació n, para una operación o ante cualquier complicación del tratamiento.–El Seguro Integral de Salud no cubre a los pacientes de tuberculosis, aunque lo diga el Minsa –dice Saravia–. Uno de los principales motivos por los que los pacientes con XDR dejan el tratamiento es por el costo de los exámenes auxiliares.El cuarto miembro fue Alberto Mendoza, un infectólogo de la Universidad Cayetano Heredia y especialista en microbacterias del Instituto Nacional de Salud. Mendoza hizo acopio de todas las cifras del Estado para la investigación del grupo, y preparó los cuadros con que después respaldaron sus afirmaciones concluyentes, entregadas al ministro de Salud el pasado 13 de enero. Basados en datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud y de la Estrategia Nacional de Control de la Tuberculosis, el comité concluyó que el Perú padece “una epidemia no controlada de TB MDR/XDR” y pidió que el problema sea manejado como una situación de emergencia sanitaria.Las cifras no están en discusión, pero hay dos maneras de leerlas. Hay unos 35.000 tuberculosos a nivel nacional, y una incidencia de más de 100 enfermos por cada 100.000 habitantes. En las Américas, el Perú es el país con mayor incidencia después de Haití, aunque consigue diagnosticar más de 70% de los casos y curarlos en un 85%. Estos logros, en el marco de una mayor inversión presupuestal, son mostrados como un éxito por las autoridades sanitarias. Sin embargo, las cifras alentadoras no logran disimular el hecho de que el Perú sigue padeciendo lo que los propios documentos oficiales denominan una “severa endemia” de la tuberculosis MDR, ni que la forma XDR, la mayor amenaza, avanza sin control. El peor escenario es Lima, que por sí sola exhibe una pavorosa incidencia de la enfermedad. Si las provincias de Lima y Callao fueran un país, sus tasas de incidencia de TB serían mayores que las de las naciones de todo el continente americano, con 170 pacientes nuevos y recaídas por cada 100.000 habitantes. Seguiría Haití con 148, y Perú como país, con 129.La ciudad de Lima concentra 83% de la morbilidad en la forma MDR. En cuanto a la cepa XDR, de 177 personas que habían sido diagnosticadas hasta mayo del 2008, 91% vivían en la capital.Este es el avance del contagio contabilizado de XDR en Lima: 2005: 18 casos. 2006: 54 casos. 2007: 102 casos. 2008: 126 casos. El distrito más contagiado es San Juan de Lurigancho. Le siguen El Cercado, El Agustino, San Martín de Porras, Ate-Vitarte, Santa Anita, la Victoria, Callao, Comas…En su oficina del Minsa, el responsable de la estrategia de lucha contra la enfermedad, César Bonilla, no discutió las cifras del comité presidido por Hernán del Castillo, pero discrepó de la propuesta de declarar una emergencia nacional. También restó importancia al brote de tuberculosis en trabajadores del hospital Dos de Mayo, que puso nuevamente el tema del contagio en los nosocomios del Estado en la agenda pública.–Hemos declarado muchas emergencias nacionales que no han resuelto nada, así que no creo que una más nos ayude.A unos metros de allí, en el patio central del Minsa, un enorme aviso que muestra a personas protegidas con respiradores revela la principal preocupación de la entidad por el momento: la prevención de la gripe porcina, que, como ya se sabe, nunca será epidemia en el país.La apuesta de Bonilla es que el presidente Alan García firme una Resolución Suprema adoptando un Plan Estratégico Multisectorial propuesto por el ministerio para luchar contra la tuberculosis.Contiene medidas para los próximos 10 años. El primero de los resultados esperados en el 2018 es que todas las personas afectadas por la enfermedad, sin excepción, reciban atención de salud integral, tratamiento gratuito y apoyo socioeconómico. Esto debería permitirles “completar su tratamiento, recuperar la salud y reducir su vulnerabilidad a las recaídas”. De acuerdo con el documento oficial, solo dos de los siete objetivos diseñados para cumplir este deseo tienen por ahora un nivel de avance superior al 50%. Cuatro están en nivel cero y otro no pasa de 10%.En la misma sala “Santa Rosa 2” del hospital Dos de Mayo donde se produjo el contagio de un internista y una psicóloga, el doctor Eduardo Ticona, especialista en enfermedades infecciosas, se declara partidario de un esfuerzo multisectorial, y destaca la necesidad de la investigación para encontrar nuevos medicamentos que sean eficaces contra la tuberculosis mutirresistente. Ticona dirigía allí una investigación con pacientes internados, pero el ventilador estaba malogrado y en vez de extraer aire contaminado lo retenía. La sala del hospital tiene varios cuartos cerrados y un moderno sistema de ventilación complementado con rayos ultravioleta, que el bacilo de Koch detesta.La tasa de contagio de tuberculosis en los hospitales peruanos sigue siendo alta. Las emergencias, copiadas de locales estadounidenses, tienen poca ventilación. En las salas donde hay enfermos deben producirse 12 cambios de aire por hora, y por eso los franceses que construyeron el Dos de Mayo hicieron los ambientes originales con techos y ventanas altas, que al ser abiertas hacían circular el aire 30 veces cada 60 minutos. Los pacientes tenían frío, pero nadie se contagiaba.–El problema urgente es el corto plazo –dice el neumólogo Oswaldo Jave, un reconocido especialista en tuberculosis, que en el 2004 dirigió la Unidad Técnica MDR del Minsa–. ¿Qué hacemos hoy para cortar la incidencia del contagio, que está creciendo? ¿Qué hacemos hoy para apoyar a los que abandonan la curación?Jave sostiene que la dureza del tratamiento ahuyenta a muchos enfermos. Una de sus pacientes, una joven del departamento de San Martín, vino a Lima a trabajar, contrajo tuberculosis XDR y se negó a continuar recibiendo los medicamentos.Regresó a morir a su tierra, donde fue atendida por su hermana menor. Cuando murió, la hermana descubrió que tenía la enfermedad y vino a Lima a curarse. También, como la fallecida, renunció al tratamiento y retornó a San Martín. En un viaje a la selva, Jave fotografió su casa al pie del cerro El Morro, entre Rioja y Tarapoto. Ella ya no estaba allí, pues había huido de los promotores del centro de salud local. Se la supone en Piura, pero el sistema de salud peruano no está hecho para perseguir gente con XDR. Por la misma época, la policía de varios países europeos desató una cacería del estadounidense Andrew Speaker, que había partido de luna de miel con tuberculosis XDR, según afirmaron las autoridades sanitarias de su país. El deseo de abandonar el tratamiento por parte de los tuberculosos con la cepa XDR fue uno de los descubrimientos principales de una encuesta realizada el 2007 por un equipo de asistentas sociales del Ministerio de Salud a todos los enfermos de este tipo registrados por los centros de salud de Lima. Se cansaban de un tratamiento que los deprimía, les producía dolorosos efectos secundarios y no les ofrecía esperanzas de curación.–Ellos son pesimistas respecto de su futuro, creen que de todas maneras morirán, y eso los induce a abandonar el tratamiento –dijo una de las asistentas sociales que practicó la encuesta y que no quiso ser identificada– .Unos 40 enfermos fueron entrevistados, la mayoría pobres, pero había entre ellos un abogado, una maestra y un médico.Todos habían dado positivo para XDR, y no más de cinco estaban curados. La mayoría eran hombres en plena actividad laboral: taxistas, trabajadores independientes, vendedores.Uno de ellos trabajaba en una conocida galería comercial caracterizada por su hacinamiento y compresión.La mayoría era consciente de que podía contagiar, pero no estaban dispuestos a dejar de trabajar. Había mujeres que no trabajaban porque eran madres de familia y debían cuidar a sus hijos en casa. Aunque varios de ellos ya no contagiaban, solo uno de los entrevistados atendió la entrevista con mascarilla.Para Oswaldo Jave, lo ideal sería acondicionar alojamientos especiales para enfermos de tuberculosis multirresistentes, en condiciones que les permitan recibir el afecto de sus familiares sin riesgo de contagio. “No pueden ser prisiones –añadió–.En Sudáfrica ya se han dado casos de fuga de pacientes con tuberculosos XDR que se suicidaron luego de haber sido recapturados” .En su cama del pabellón de Neumología, Ana María Oré se queja de dolores en el estómago. Es el efecto de las drogas. Luego habla de lo que más le preocupa:–Cuando me vaya del hospital me van a llevar un cuarto. Mi papá lo va a alquilar.Es una de las soluciones que encuentran familias pobres que no desean tener consigo a un enfermo tan peligroso: un cuartucho a pocas cuadras de la casa, donde alguien pueda llevarle sus alimentos tres veces al día, sin mayor contacto. Salen de un problema, el riesgo del contagio, y entran en otro: la imposibilidad de atender adecuadamente al familiar. Si el cuarto no está ventilado, habrá contagio de todos modos. El enfermo se deprimirá más, alejado de las personas.Ana María dice que su cuarto estará en un segundo piso.–¿Cómo voy a subir? Aquí ni siquiera puedo caminar al baño. Tienen que ayudarme. El doctor Dante Vargas, neumólogo del hospital Hipólito Unanue, explica que el servicio ya hizo su tarea de controlar la crisis respiratoria que presentó la niña, y que ahora ella deberá continuar su tratamiento ambulatorio mediante un centro de salud distrital. Los hospitales, dice, no pueden hospedar a un paciente de tuberculosis durante todo su proceso de curación.–En el sistema actual, ella deberá salir de aquí. Lamentablemente, saldrá a contagiar. No podemos hacer más.Link:

